sábado, 14 de enero de 2012

OPINIONES DESAFORTUNADAS SOBRE TVV


El pasado miércoles 11 de enero un desafortunado tweet de Toni Cantó en el que aparecían unas imágenes de un  supuesto bombardeo al edificio de TVV abrió la caja de los truenos entre la opinión pública valenciana, tanto por el contenido del tweet como por quién lo emitió. Aunque posteriormente el actor y diputado pidió disculpas, el mal ya estaba hecho.

Toni Cantó es un diputado elegido por el voto de miles de valencianos y valencianas. Como persona pública tendría que ser más respetuoso con sus opiniones, sobretodo cuando éstas afectan a 1.800 trabajadores de RTVV que están pendientes de un ERE; eso por no hablar también de los miles de trabajadores adscritos a las empresas audiovisuales valencianas a las que hace más de dos años que TVV no les paga. No se puede identificar la mala gestión de unos pocos con la marca de una cadena de televisión en la que trabajan cerca de 2.000 trabajadores no son responsables de una pésima gestión.

Toni Cantó utilizó fuera de contexto imágenes de un estupendo programa de humor del actor Xavi Castillo emitidas por Levante TV. En el programa de televisión tenían sentido, pero no en el timeline de la cuenta de Twitter del diputado  se convertían en ofensa.

No es mi intención coartar la libertad de expresión de nadie. Pero una cuestión es el humor y la parodia, y otra bien diferentes la desafortunada opinión de un diputado. Como diputado, Cantó debe negociar, luchar y buscar soluciones al problema de RTVV. Debe denunciar la mala gestión y erradicarla, pero no estigmatizar una marca. Descalificando la marca Canal 9 se machaca todavía más a unos trabajadores y a un sector profesional que ya son víctimas de la mala gestión. Deberíamos cambiar el discurso descalificatorio  por la denuncia concreta y personalizada a los responsables de la mala gestión y la manipulación informativa.

domingo, 1 de enero de 2012

PODRÍA

Nuevo año. Nueva entrada. El día uno de enero parece destinado a la resaca, a reponerse de los excesos de la noche anterior y a los efímeros propósitos para el año que comienza. Una nueva hoja de ruta que no pasa de intención de buena voluntad que nunca se cumple. Tengo que hacer ejercicio, tengo que dedicar más tiempo a los míos, voy  ponerme en serio con el inglés... El día dos mantenemos el pensamiento y seguimos con el tengo que hacer. El tres es como la ampliación del dia anterior. El cuatro continuamos con el tengo que... El cinco, noche de Reyes. El seis, Reyes, regalos y roscón, mientras empezamos a reducir al olvido los buenos propósitos para desterrarlos completamente cuando volvamos a nuestra rutina diaria. Ni siquiera nos detenemos a decirnos el consabido otra vez será. Esta imposibilidad de hacer realidad las propósitos del primero de año es nuestra personal piedra de Sísifo.



¿Podríamos convertir lo efímero en duradero? Podría ser un buen propósito que sólo depende de nosotros mismos.  Ante la incertidumbre y la coyuntura poco halagüeña que vivimos depender de nosotros  mismos para hacer posibles las cosas que anhelamos sería un buen propósito, una buena razón para que, al menos este año, Sísifo se quedase con la piedra en la cima de la montaña y no la arrojase por la pendiente para volverla a subir de nuevo. Pero digo sería. Digo podría. Utilizó el verbo en condicional y este tiempo verbal no existe en la realidad. ¿Por qué uso con tanta frecuencia un tiempo que no existe? Podría suprimirlo. Podría. Sería una buena razón. Sería fantástico. ¡Qué lástima que no  haya podido sujetar  la piedra!