lunes, 24 de diciembre de 2012

VIDAS MINÚSCULAS


Releyendo Vies minuscules, de Pierre Michon. Novela de biógrafo biografiado o autobriografía hecha a partir de la reconstrucción de las vidas ajenas. Novela de novela. Un francés que parace orteguiano. Una cita: allí escribe las mil novelas de las que está hecho el porvenir y que el porvenir deshace. Nuestra vida cobra sentido en las vidas de los otros y viceversa. Ser y parecer; sentido y memoria. Recuerdo. La consabida magdalena de Proust hecha vida. Tal vez el día que es trae esta reflexión: Nochebuena.

miércoles, 19 de diciembre de 2012

EL CORDERO CARNÍVORO



Tomando como nombre el famoso local de Zurich donde surgió el movimiento Dadá en 1916, Cabaret Voltaire irrumpió en 2006 en el panorama editorial independiente con un catálogo exquisito, principalmente dedicado a autores franceses y de otras nacionalidades que habían escrito en francés, todos ellos con obras inéditas en español o descatalogadas. Un catálogo no demasiado amplio, pero sí sobradamente sugestivo, que ha ido creciendo en estos seis años hasta configurar un abanico temporal y cultural que va desde autores consagrados del siglo XIX como Stendhal , Balzac, Zola o Flaubert, pasando por vanguardistas como Crevel y Desnos o del periodo de entreguerras como Gide y Cocteau, hasta llegar a la época actual con escritores de la talla de Patrick Modiano. Últimamente al catálogo le ha pasado un poco como a Enrique Vila-Matas y ha dirigido su mirada hacia el mundo anglosajón incluyendo en su nómina de escritores a Stephen Spender , Robin Maugham o Joe Orton, de quién Cabaret Voltaire ha recuperado sus Diarios.


En este catálogo el escritor almeriense Agustín Goméz Arcos ocupa un lugar muy destacado, cuya recuperación de sus novelas escritas en francés se ha convertido casi en una razón de ser para sus editores españoles. Dramaturgo, novelista, ensayista, poeta y traductor – tradujo a Jean Giraudoux, entre otros- , Gómez Arcos ha sido injustamente olvidado en nuestro país, sobre todo en una época en que ser escritor de izquierdas, iconoclasta y homosexual no era la mejor carta de presentación. Se le recuperó en los tiempos de Felipe González, pero luego, obviamente, cayó en el olvido.


Ganador dos veces del premio Lope de Vega en los años sesenta, Gómez Arcos se tuvo que exiliar al ver como sus obras se estrenaban muy censuradas o directamente se prohibían. Tras vivir en Londres durante un par de años, se afincó en París en 1968, donde desarrolló su carrera en los café-teatros del Barrio Latino trabajando como actor, dramaturgo, e incluso como camarero, y estrenando algunas de sus obras con éxito. Fue en 1974 cuando el editor de Stock, tras haber asistido a la representación de una obra suya en el Café-Théâtre de l’Odéon, le propuso escribir una novela en francés. Goméz Arcos aceptó el reto y en 1975 publicó L’agneau carnivore (El cordero carnívoro) que consiguió el Premio Hermés de ese año. A partir de ese momento se convirtió en un autor respetadísimo, en Francia, publicando un total de catorce novelas, todas ellas escritas en francés, y cosechando numerosos premios. En 1985 fue nombrado caballero de la Orden las Artes y las Letras francesas, y diez años más tarde consiguió el grado de Oficial. Murió en 1998 y está enterrado en París.


Aunque algunas de sus obras teatrales se repusieron en España con cierto éxito a principios de la década de los noventa, sus novelas, a excepción de Marruecos, no se habían traducido jamás al español. Esta es la valiosa tarea que está haciendo Cabaret Voltaire desde 2007. Quiero detenerme en la primera, en El cordero carnívoro. Esta novela atípica, dura y metafórica, puede ser un buen acercamiento a la novelística – y poética- de Gómez Arcos, en la que no faltan sus temas preferidos: la libertad, el amor, el sexo, la religión, la guerra civil o el franquismo, la memoria. El recuentro de dos hermanos en la antigua casona familiar tras años de ausencia es el hilo argumental de una historia de amor incestuosa en el seno de una familia burguesa en plena dictadura franquista. Con claras influencias de Genet, Bataille o Artaud, y con ciertos aires lorquianos y valleinclanescos, Goméz Arcos teje una metáfora de la España franquista, de la intolerancia, del aislamiento en la que no deja títere con cabeza. Una madre, Matilde, totalmente Bernarda Alba; una criada, Clara, deudora de la Poncia lorquiana; los adefesios de don Pepe y don Gonzalo, representantes de la escuela y la iglesia; la figura sensual y silenciosa de Carlos, el padre perdedor y fracasado; y por encima de todos Antonio e Ignacio, los dos hermanos, los dos amantes capaces de hacer brotar la libertad en medio de la reclusión y la intolerancia. Todos ellos personajes de este poema en prosa de múltiples significados. El fuerte y el débil, lo masculino y lo femenino confluyente en lo masculino, la provocación ante la hipocresía y los complejos de clase. Todo convive en esa casa aislada que recuerda la casa y los habitantes de la película Ana y los lobos, de Carlos Saura. Todo deambula en este extenso monólogo interior ante la omnipresencia de esa piel de cordero forrada de rosa, ese cordero carnívoro que da título al libro y que todo lo fagocita.


Con un estilo muy poético, con un cuidado lenguaje, en el que a veces parece que estemos ante las acotaciones de una obra de teatro, con una cuidada adjetivación y un vocabulario muy preciso, Gómez Arcos compone un texto de gran belleza, de gran dimensión figurativa, nada amanerado, nada ramplón, en el que cada párrafo es un puñetazo al lector. Todo un ejercicio de gran literatura en estos momentos de baja estofa narrativa que nos toca vivir. Eso sí, no apta para lectores complacientes.


Alguno puede apostillar que la novela tiene imperfecciones. ¿Qué obra no las tiene?. Es cierto que adolece en algunos momentos de esquematismo. No lo niego. Pero su portentoso lenguaje hace olvidar rápidamente las deficiencias. He aquí su grandeza.


Y un valor añadido: el libro comienza con un bellísimo prólogo de Luis Antonio de Villena.


Una novela de lectura obligatoria.

martes, 11 de diciembre de 2012

NO TODO EN EL POP ART FUE EL BOTE DE LA SOPA CAMPBELL's


Equipo Realidad. Entierro del estudiante Orgaz (1965-66)

A veces creemos que las casualidades son intencionadas, pero no es así. Las circunstancias, el tiempo y la memoria se alían para hacernos creer que lo casual es premeditado, o viceversa, que todo puede ser, aunque en realidad no deja de ser una ilusión que obra en el interior de nosotros mismos.


El juego del azar ha hecho coincidir en Valencia las exposiciones del Equipo Realidad, Antoni Miró y Juan Genovés, todos ellos artistas que, en los años setenta y ochenta del pasado siglo¸ utilizaron la pintura como un elemento de crítica social capaz de expresar su compromiso político y su lucha contra el franquismo y las desigualdades sociales. Mientras una coincidencia fortuita ha hecho que estas exposiciones copen gran parte del espacio expositivo público valenciano en medio de una desaforada crisis económica como la que vivimos, el tiempo y la memoria nos han hecho comprobar que muchas de las temáticas que aparecen en estos cuadros siguen estando vigentes. Paralelismos de la realidad o el tiempo cíclico. Ojalá el contemplar estas pinturas tuviera un efecto espejo para el espectador y le invitara a la toma de conciencia, como ocurrió hace cuatro décadas. Ello nos llevaría a reflexionar sobre el compromiso social del artista, el diálogo entre la obra y el espectador, la interacción, o el arte como arma política para cambiar la sociedad.


El artista es hijo de su tiempo y debe reaccionar ante él. Es algo obvio. Tiene un compromiso ético, una ética de la responsabilidad frente a la sociedad y su entorno, aunque gran parte de los artistas actuales prefieren ignorarla. Vivimos inmersos en una corriente de pensamiento blando en el que, exceptuando honrosas excepciones, se prefiere el lamento a la acción, el sueño al objetivo, el anhelo escatológico del más allá a la posibilidad de cambiar el mundo en el más acá. Opciones libres, comodidad o pensamiento neutralizado, que de todo hay. Y que conste que no trato de hacer un alarde de alharacas de librepensador comprometido ni de ñoño utópico nostálgico próximo al abuelo Cebolleta. Nada de eso. No hace falta tener muchas luces para descubrir que son muy pocos los artistas españoles comprometidos con su aquí y ahora dispuestos a utilizar las disciplinas artísticas, ya sea desde lo formal o desde el contenido, como un medio activo para cambiar el mundo.


El Equipo Realidad lo intentó en su momento y marcó una época de la pintura valenciana de la segunda mitad del siglo XX. Prueba evidente de ello es la exposición que podemos ver hasta finales de enero en La Nau. Integrado por Jordi Ballester y Joan Cardells, y adscrito a la corriente valenciana de la Crónica de la Realidad, creada por Vicente Aguilera Cerni e impulsada por Tomás Llorens y el movimiento Estampa Popular, este colectivo se adentró en los terrenos del realismo crítico que surgió en nuestro país en la década de los sesenta para reaccionar contra el informalismo e introducir la nueva figuración francesa y el Pop Art.


Atraídos por la imagen de la realidad, no por la realidad en sí, y partiendo de las imágenes de la cultura de masas y de la imagen fotográfica de lo cotidiano, el Equipo Realidad desarrolló una pintura de fuerte carga satírica que denunciaba, y aún denuncia, la guerra, la intolerancia, el totalitarismo, la función del arte, el consumismo o el modelo pequeño-burgués. Para este colectivo la pintura fue crítica social y compromiso político. Un vehículo para mostrar la distancia entre la España real y la España oficial del franquismo a través de sus imágenes. Creyeron que el arte era un agente del cambio social que podía transformar la estructura político-social. Este fue el pensamiento, la realidad fue otra. Pero lo intentaron y mientras desarrollaron su pintura estuvieron convencidos de sus anhelos.


La exposición de La Nau hace un repaso de las dos etapas del colectivo durante sus diez años de existencia, desde 1966 a 1976. De la primera etapa, centrada en la crítica de la sociedad burguesa con gran influencia del pop art, podemos contemplar obras como Entierro del estudiante Orgaz, Divina proporción, El palco, Il matrimonio; de la segunda época, centrada en ciclos temáticos muy reflexivos sobre el arte, el retrato, la guerra, el franquismo, podemos disfrutar de algunos cuadros memorables de las series Retrato del retrato de un retrato de…, Hazañas bélicas o Cuadros de Historia, esta última con obras sobre la Guerra Civil Española y el impresionante Recepción oficial, que cierra la exposición y pone punto y final a la trayectoria del Equipo Realidad.


Y por aquello de cerrar con más casualidades, resulta curioso que las exposiciones del Equipo Realidad, Antoni Miró y Juan Genovés estén coincidiendo en Valencia con otras muestras de artistas coetáneos como Andy Warhol y Manolo Valdés, también seguidores del pop art. Es como si el azar hubiese convertido a la ciudad en la capital del pop art. Una buena ocasión para comprobar que en este movimiento no todo fue el bote de sopa Campbell's. Digo.





viernes, 23 de noviembre de 2012

LUCIFER CIRCUS Y PILAR PEDRAZA


Desde hace años soy lector incondicional de Pilar Pedraza, sin duda una de las escritoras más inquietantes y exquisitas del panorama literario español. Profesora de Historia del Arte en la Universidad de Valencia, es autora de una serie de ensayos sobre imágenes de lo femenino en la cultura –La bella, enigma y pesadilla; Máquinas de amar: secretos del cuerpo artificial; Espectra. Descenso a las criptas de la literatura y el arte; Venus barbuda y el eslabón perdido-, además de las traducciones del enigmático El sueño de Polifilo, de Francesco Colonna (1499), y los Emblemas de Alciato (1531), así como su estupendo Barroco efímero en Valencia, un estudio pionero sobre la fiesta barroca publicado en un ya lejano 1982.

Parte de sus inquietudes como historiadora se plasman en sus novelas. Éstas la han convertido en una auténtica escritora de culto para los lectores de literatura gótica y de terror. Pero más allá de los cánones del género, que los sigue, Pilar Pedraza establece una interesante interrelación entre la ficción y la realidad, entre la historia trasgredida y el relato ficcionado. Así pasaba en su primera novela Las joyas de la serpiente, en la que los emblemas y enigmas de los estudiantes en la Valencia del Renacimiento adquirían el papel protagónico en una ficción delirante cargada de poesía, y así ocurre también con las mujeres pilosas que actualmente tanto le interesan como historiadora y novelista, a las que no sólo les dedica el ensayo Venus barbuda, sino que las convierte en protagonistas absolutas de sus dos últimas novelas, El síndrome de Ambrás y Lucifer Circus. Esta última obra, publicada hace tan sólo unos meses, se basa en la relación entre la pilosa Krao, una niña birmana, y el empresario aventurero William Leonard Hunt, El gran Farini, que la trajo a Europa a principios del siglo XX. De esta forma, convierte a Krao en Ma Tara Kué y a Farini en el empresario cirquense catalán Roger de Montbrió, el Gran Dinápoli, para ofrecer una aventura deslumbrante poblada de personajes delirantes en una variopinta mezcla de terror, misterio y humor, que también lo hay, que va desde Java a los deslumbrantes ambientes ocultistas del París de la Belle Époque o del Londres victoriano. Un empeño que sólo se puede abordar con brío si se posee una portentosa cultura, un gran ingenio argumental, una inclinación a la poesía y gran dominio léxico, cualidades que Pilar Pedraza posee en abundancia y que la han convertido en una rara avis de la novelística española actual. Su precisión a la hora de adjetivar, su elección de sustantivos hacen que desarrolle un estilo propio y personal capaz de componer unos textos de gran expresividad, como pocas veces se disfrutan por estos lares.

Tal vez Lucifer Circus no esté entre sus novelas más logradas – personalmente prefiero Las joyas de la serpiente, La fase del rubí o La perra de Alejandría-, pero es una buena introducción al poético universo pedraciano. Una lectura recomendable y una autora imprescindible, desgraciadamente no siempre reconocida. Resulta curioso como se le obvia en Valencia, sólo por poner un ejemplo. ¿Será porque fue Consellera de Cultura en la etapa socialista, escribe en castellano, además literatura gótica y de terror, publica en editoriales nacionales muy selectas, es muy discreta y no frecuenta ningún círculo ni se le deja ver en saraos de ningún tipo? Lo curioso es que ante este silencio provinciano, revistas nacionales de filosofía como Claves de razón práctica le dedican artículos. Como reza el emblema XXXIV de Alciato, resiste y abstente.

jueves, 22 de noviembre de 2012

ESCUCHEMOS LA MÚSICA


El pasado 19 de octubre comenzó el abono Otoño 2012 del Palau de la Música de Valencia con un concierto de la Orquesta de Valencia (OV), tras haber anulado la soprano Isabel Rey su recital por enfermedad. Un inicio brillante y novedoso, valga la dualidad, al elegirse dos obras del siglo XX. Una de ellas, Concierto fantasía para dos timbaleros y orquesta de Phillip Glass, era estreno en España. Una obra única en la que este instrumento es tratado como solista y en la que disfrutamos con Javier Eguillor junto a su maestro, el francés Julien Bourgeois. Una semana más tarde la OV volvió a revalidar el éxito, esta vez con la Sinfonía en tres movimientos de Igor Stravinski, unas canciones orquestadas de Franz Schubert para las que se contó con la mezzosoprano austriaca Angelika Kirchschlager, y la Sinfonía nº 40 de Mozart. Ambos conciertos estuvo Yaron Traub, director titular, en el podio. Brilló Stravinski. La OV interpretará esta temporada varias obras más del compositor ruso con motivo del centenario del estreno de La Consagración de la Primavera.


Este buen inicio de la temporada en el Palau de la Música es una muestra evidente del buen momento artístico que vive la OV, protagonista indiscutible del abono de otoño con siete conciertos de un total de nueve. La formación valenciana interpretará en las próximas semanas obras de Copland, Bernstein, Villalobos, Rimski-Korsakov, Shostakóvich, Strauss o Debussy, entre otros, y acompañará a la mezzosoprano Waltraud Meier y a la contralto Nathalie Stutzman, que a su vez dirigirá la orquesta. El abono se completará con la visita de New London Consort con The Fairy Queen de Henry Purcell y el Ensemble Matheus con El Mesías haendeliano.


Lejos de la vanagloria, de la que soy poco amigo, he de reconocer que la temporada de conciertos del Palau se afronta con optimismo y honestidad. No me gusta el término modestia cuando mandan las estrecheces económicas. No utilicemos eufemismos. Al pan pan y al vino vino. Esto es lo que hay. La dirección ha confeccionado el mejor cesto posible con los mejores mimbres que dispone, y estos son los de casa; es decir, la OV. Pragmatismo sin estar reñido con la calidad artística. La OV ha demostrado con creces valía a lo largo de su larga trayectoria y, además, actualmente vive un dulce momento. Desgraciadamente nos acordamos poco de ella. El problema es que somos poco dados a valorar lo de casa, un vicio provinciano que descansa en el vacío. Una pose sin fundamento que impide racionalizar ¿Por qué se ha denostado tantas veces a la OV y se ha ensalzado a grandes orquestas foráneas con una pésima calidad artística sólo por el mero hecho de ser de fuera? Cosas de la estulticia, y no propiamente erasmiana. Ya sabéis aquello del cuento del traje nuevo del emperador, todos lo glosaban cuando en realidad iba desnudo. En música pasa un poco lo mismo. No se escucha. Se está en la sala físicamente, se asiste a la actuación de tal o cual orquesta, de tal o cual solista, pero no se escucha la música. Así, se alaba por referencia y a destiempo la interpretación cuando la desnudez es evidente. Esto mismo pasa en pintura o en literatura. Ni se ve ni se lee ¿Cuántos se ponen delante de un cuadro, lo alaban, pero no ven nada? ¿Cuántos hablan con vehemencia de libros de los que sólo han leído las solapas?


Hay que escuchar a la OV. Disfrutemos con ella. Racionalicemos. Esto nos vale también para otras muchas formaciones locales a las que ni siquiera hacemos caso. Cambiemos la actitud y crezcamos en valores, no en marketing. Pero sobre todo escuchemos la música. En estos tiempos de desanimo que corren, hace falta volver al arte para separarse de la realidad mundana y, como diría Goethe, elevar el espíritu. La OV nos lo brinda. Digo.



martes, 23 de octubre de 2012

RECORTAR EN CULTURA PARA PAGAR INTERESES AL BANCO

Zubin Mehta

Leo en prensa algunas filtraciones sobre las inmediatas intenciones de la Generalitat Valenciana en materia cultural, que se desprenden de la creación del nuevo holding instucional CulturArts. Institutos y empresas culturales públicas que desaparecen, teatros que se cierran como el Talia, posible privatización del Teatro Principal de Valencia, becas y subvenciones que se fulminan, presupuestos que se juntan en un mismo cajón para compensar la buena gestión de unas entidades con las pérdidas ocasionadas por el despropósito de otros pésimos gestores.

Ahora le toca el turno tijeretil al Palau de les Arts. Peligra la presente temporada de ópera, el Centro de perfeccionamiento Plácido Domingo, la Orquesta Sinfónica de la Comunitat Valenciana o el Festival del Mediterrani que dirige Zubin Mehta...

Si los gobernantes piensan que la cultura es rentable económicamente, son unos necios morrocotudos. Estupideces del neoliberalismo con falta de criterios éticos.  La rentabilidad de la cultura no se mide haciendo caja, sino en la formación, educación, y amplicación de los universos culturales de la ciudadanía. Las instituciones públicas siempre deben ostentar el liderazgo ético. Muy mal vamos cuando eso no es así.

No hay un céntimo, es cierto. Pero, por favor, que callen quienes gobiernan con la cantinela de la rentabilidad cultural de lo público y la apuesta, según ellos, por la pluralidad ¿Saben de qué hablan cuando dicen pluralidad? ¿Saben cuál es su campo semántico? Nuestros gobernantes se han hecho especialistas en el tijeretazo sin asumir responsabilidades sobre las terribles consecuencias, amplificar discursos víctimistas en unos medios de comunicación controlados, echar la culpa a otros... Pensar lo contrario no es ser en absoluto insolidario e inconsciente, sino estar convencido de que hay otra manera de hacer las cosas.

¿Por qué se habla de recortes y fulminar la oferta cultural pública en aras de falta de presupuesto, cuando en realidad todo el dinero se va en pagar intereses de préstamos y obras faraónicas? El problema no es el contenido, sino el contingente fruto de una política  desastrosa minada de escándalos de diferente pelaje.

No hay dinero para todo. Recortemos, estoy de acuerdo, pero racionalicemos. Qué se diga la verdad. Qué se asuman responsabilidades de la mala gestión. La cultura no es un gasto, es una inversión. Es un derecho. No nos carguemos lo público. Lo podemos decir más alto, pero no más claro. Y esto no es demagogia. Podemos tener un sector cultural público y sostenible. Cuentas cantan, y no propiamente un aria de ópera.

lunes, 22 de octubre de 2012

EL PAISAJE NÓRDICO


Paisaje nevado con trampa de pájaros. Peter Brueghel el Joven (1564 – 1638). Museo del Prado

Hasta el próximo 2 diciembre podremos disfrutar en Centre del Carme, en Valencia, de la estupenda exposición itinerante Rubens, Brueghel, Lorena. El paisaje nórdico en el Prado. Coorganizada por el Museo del Prado, la Obra Social "la Caixa” y el Consorcio de Museos de la Comunitat Valenciana, la muestra presenta un interesante recorrido a través de cuarenta y tres pinturas de los más importantes maestros del género que se conservan en la principal pinacoteca de nuestro país.


Comisariada por Teresa Posada Kubissa, Conservadora de Pintura Flamenca y Escuelas del Norte (hasta 1700) del Museo del Prado, la exposición se estructura en nueve secciones o tipologías del paisaje que se desarrollaron en Flandes y Holanda durante el siglo XVII. Así descubrimos representaciones de la montaña, el bosque, la vida en el campo, el jardín, el paisaje de hielo y nieve, el paisaje del agua, los paisajes exóticos, Rubens y la pintura italiana. Entre las obras maestras que podemos contemplar destacan La vida campesina, La Abundancia y los Cuatro Elementos y Boda campestre de Jan Brueghel el Viejo, además de La visión de san Huberto que pintó en colaboración con Rubens o Mercado y lavadero en Flandes en colaboración con Joos de Momper el Joven; Paisaje alpino de Tobias Verhaecht, uno de los maestros de Rubens; Paisaje con gitanos y Tiro con arco de David Teniers o Bosque de Simon de Vlieger y Asedio de Aire-sur-a-Lys de Peeter Snayers. También hay que mencionar los paisajes de invierno y nórdicos como El puerto de Ámsterdam en invierno, de Hendrick Jacobsz o Paisaje con patinadores, del ya mencionado maestro del género Joos de Momper el Joven. La exposición concluye con algunos cuadros encargados por el rey Felipe IV a Claudio de Lorena y Jan Both, los pintores nórdicos que iniciaron en Roma el llamado “paisaje italianizatente”.


En la Edad Moderna, los italianos denominaron “nórdicos” a los pintores de más allá de los Alpes, principalmente de los Países Bajos. El contexto cultural en el que vivieron estos artistas y la demanda de los coleccionistas de la zona hizo que durante el siglo XVII se apartaran de los temas heróicos de la pintura de historia y representaran temas más cotidianos, constituyendo así lo que se ha venido en llamar pintura de género, además otros temas como el bodegón y el paisaje. Este último se convirtió en un género independiente al pasar el asunto representado a ocupar un segundo término y cobrar importancia la representación fidedigna de la naturaleza.


Imagino que de manera fortuita y casual, esta exposición ha coincidido durante unos días con estupenda retrospectiva dedicada al pintor valenciano Francisco Lozano con motivo del centenario de su nacimiento. Lozano fue un pintor fundamental, capaz de renovar la visión del paisaje español en el siglo XX bajo las premisas de la modernidad y la poesía. Una obra indispensable en la que el paisaje mediterráneo resulta desgarradoramente conmovedor.


No os la perdáis.

Publicado en 360gradospress el 19.01.2012

jueves, 11 de octubre de 2012

UNA DE ARQUITECTURA

Veles i Vent (Valencia). David Chipperfield & Fermín Vázquez, 2006

El pasado uno de octubre se celebró el Día Mundial de la Arquitectura bajo el lema El arquitecto, agente transformador de la ciudad. La costumbre de dedicar un día a una causa no me parece bien ni mal. He de confesar que es algo que me deja totalmente indiferente, aunque reconozco que, al menos ese día, se habla de ella en los medios de comunicación, y ya es algo.


Para hablar de arquitectura no hace esperar a la celebración de su día mundial, porque desgraciadamente se habla mal de ella con muchísima frecuencia, incluso en las conversaciones familiares cotidianas. Sólo por poner unos ejemplos de lo publicado en prensa recientemente tenemos los improperios de Esperanza Aguirre contra los arquitectos, las ya clásicas críticas a la obra de Santiago Calatrava y sus elevadas facturas, las casas del lujo de Joaquín Torres, eso por no hablar de la crisis que vive la construcción y los cientos de arquitectos que han tenido que cerrar sus estudios o emigrar a otras latitudes. Se habla mal y mucho, diría que demasiado, y se reflexiona poco, casi nada.  Pero es lo que hay.


Con motivo del día mundial de la arquitectura se han publicado muchos artículos de diferente pelaje. De todos los que he leído destaco el del arquitecto valenciano Alberto Peñín, publicado en Levante-EMV, el pasado 30 de octubre, que delibera sobre la buena o mala arquitectura. Y eso que bueno y malo son conceptos que personalmente no me gustan nada. Siempre están impregnados por el gusto, y éste, sea social o personal, es equívoco ya que hace que se valore una cosa olvidando los criterios objetivos, que siempre los hay.


Nuestra condición de ciudadanos nos permite opinar, y eso está muy bien. Pero con demasiada frecuencia nos metemos en camisas de once varas emitiendo juicios de valor, casi siempre negativos, careciendo del mínimo conocimiento capaz de hacernos traspasar nuestra simple y llana condición de espectadores. Sólo por alimentar nuestro ego y dárnoslas de lo que no somos condenamos con extrema ligereza edificios, libros, películas, cuadros o composiciones musicales. Si entramos en cuestiones históricas o filológicas aún lo complicamos más, porque sacamos todo el sociocentrismo que hay en nuestro interior. En esto los valencianos vamos sobrados. Cualquiera puede opinar de lengua, cambiar los hechos y símbolos históricos según su conveniencia, para defenderlo todo con la vehemencia que da la visceralidad y la osadía de la ignorancia. Según esta premisa, a este lado del Mediterráneo tenemos el mayor índice de historiadores y filólogos por metro cuadrado. A la primera de cambio, cualquiera se puede convertir en historiador o filólogo sin serlo y discutir, contradecir o ridiculizar a la autoridad académica más competente sólo por el mero hecho de llevar la contraria. Atrevidos somos un rato. Utilizo la primera persona del plural para no excluirme del grupo, pero en todos los sitios cuecen habas.


En su artículo Alberto Peñín hace un censo de edificios de la ciudad de Valencia sin sustraer la subjetividad, y eso se agradece. No obstante, lo que más me ha interesado de su contenido es como transmite unos mínimos criterios objetivos para establecer un juicio arquitectónico, siempre con carácter relativo. Criterios que podemos aplicar a cualquier valoración artística. Estos van desde la función e interés del edificio a su vinculación al entorno, sin olvidar su racionalidad constructiva o su expresión formal y la distancia que pueda haber entre nuestro gusto y el del arquitecto. No hay que olvidar que si se acepta un arquitecto concreto, debemos aceptar de antemano su personalidad, su manera de hacer o sus gustos. Si se ha elegido a Frank Gehry o Rafael Moneo, se deben aceptar las consecuencias de la elección. Esto es básico. Reconozco que la arquitectura tiene mucho de servicio público, pero la reflexión siempre evita la maledicencia. Los criterios de Peñín ayudan al más lego. Vaya si ayudan.

Publicado en www.360gradospress.com  05.10.2012

martes, 9 de octubre de 2012

LOS ESPACIOS PARA EL PENSAMIENTO DE SEAN SCULLY

Sean Scully. Doric. Óleo sobre alumnio. 2011

Hacia tiempo que no disfrutaba tanto en una exposición de arte contemporáneo como con la sugerente y bellísima exposición del irlandés Sean Scully, que aún se puede visitar en el IVAM. Resulta muy enriquecedor encontrarse con este artista y esta obra tan personal después de tanta vacuidad expositiva, de tanto artista en el que hay poco o nada que rascar, chinos incluidos. Y no lo digo sólo por el IVAM, sino por la deriva general que vivimos. El arte es hijo de su tiempo, nunca mejor dicho. Los mismos parámetros que vive la sociedad se manifiestan en el arte contemporáneo. No hay ideas, sólo superficialidades. Sequía, nada, ni siquiera nihilismo. Ni siquiera perplejidad y desconcierto, aunque los críticos y adláteres se empeñen en cargar sus crónicas de cierto halo filosófico que se pierde en las palabras grandilocuentes para componer un discurso sin contenido. Por eso encontrarme con Scully me ha sido tan reconfortante: un artista con ideas, rara avis.

Influenciado por Mondrian, Matisse y Rothko, este pintor y fotógrafo es un maestro de la abstracción y el minimalismo, capaz de dotar a sus obras de una gran expresividad que surge del uso de la geometría, la luz y el color. Con estos elementos, que no son pocos, sus estructucturas seriadas consiguen una atrayente sensación de movimiento a partir de la superposición. Líneas, bandas, bloques son los elementos que utiliza, tratando el color de una manera muy especial, superponiendo capas de diferentes pigmentos que ofrecen transparencia y hacen que se consigan unos tonos únicos, cálidos y de gran profundidad.

Viajero incansable, el viaje es en Scully una búsqueda interior que encuentra en el Mediterráneo un destino. Marruecos y Grecia son algunos de los entornos culturales visitados, vividos, aprehendidos. En el IVAM presenta Doric, una serie de pinturas en las que plantea su personal reflexión sobre la cultura y arquitectura de la Grecia Clásica, en definitiva sobre la Humanidad. Una reflexión que parte de la observación, del estudio del natural que luego se transforma en el estudio. De la vivencia y el apunte en Atenas a la reflexión y materialización en el estudio del artista en Mooseurach, cerca de Munich. De una luz o otra luz. De la emoción del instante al sentimiento que se materializan en geometría y en una paleta cromática muy especial de blancos, grises y negros en la que este último no es la negación del color, sino el color en sí. 

"Los espacios entre las columnas son un espacio para el pensamiento, para la luz, para el cuestionamiento y el crecimiento", escribe Scully.  Suficiente. Obvio las apostillas.

sábado, 29 de septiembre de 2012

UNA DE INTERNET MÓVIL. ¡MARCHANDO!

Según un estudio publicado por Accenture y Ametic, la penetración de Internet Móvil en nuestro país pasó del 49% al 76% en el 2011, lo que nos ha permitido pasar de 11 a 19 millones de internautas, algo que no está nada mal. Estas cifras no sólo nos colocan en una posición de liderazgo en cuanto a la penetración de Internet Móvil respecto a los otros países donde se ha realizado la encuesta como Alemania, Austria, Suiza, Francia, Reino Unido, Finlandia, Brasil, Finlandia, Irlanda, Italia, Méjico, Reino Unido, Rusia y Sudáfrica, sino que confirma la buena posición de nuestro país en adopción de tablets, muy por encima de Alemania, Francia, Reino Unido e Italia.


Según la misma encuesta, también nos situamos por delante de la media en cuanto al número de dispositivos por internauta y en la frecuencia de uso de las redes sociales, blogs y Twitter a través de los móviles, mayoritariamente tablets.

El acceso a Internet Móvil desde el smartphone ha pasado en nuestro país del 49% a principios de 2011 al 70% en el comienzo de 2012, y del 9% al 28% el de los usuarios que lo hacen desde tablets. Mientras en 2011 tres de cada diez usuarios españoles accedían a las redes sociales a través del móvil diariamente, en 2012 lo hacen seis de cada diez; e incluso un 4 % de los encuestados afirmó no utilizar el móvil para llamadas sino como dispositivo conectado. Ello hace que los servicios de mensajería instantánea ya se hayan igualado con el correo electrónico, cuyo uso ha decrecido considerablemente. Por su parte, las aplicaciones más descargadas siguen siendo los videojuegos, vídeos y música, seguidas de aplicaciones de información, visionado de vídeos cortos y carga de fotos digitales. El uso de la televisión en el móvil está todavía muy bajo, así como el de las aplicaciones móviles para profesionales y empresas, lo que demuestra que el uso de estos dispositivos es más para uso privado y de ocio que empresarial.

Esta conclusión está estrechamente relacionada con otro informe de la patronal IAB Spain -Asociación de Marketing Móvil-, que demuestra el escaso uso de la publicidad en este sector, sólo de 1’8%, a pesar de la posición de liderazgo español en cuando al uso de Internet con movilidad. La geolocalización está muy poco desarrollada al igual que el QR que permite conectarnos con un sitio web al ser escaneado por el móvil. Este código es conocido por el 90 % de los usuarios, pero sólo el 38 % lo utiliza habitualmente, estando su desarrollo comercial en mantillas

Es obvia la buena posición de nuestro país en cuanto al uso de Internet Móvil. No sólo es incuestionable, sino que supone una gran oportunidad para conseguir mayores niveles de competitividad y una vía de crecimiento en segmentos TIC clave como movilidad, cloud y contenidos digitales. Una buena oportunidad de negocio tenemos ante nuestros ojos, más en estos momentos en los que tenemos que convertir las dificultades en oportunidades. Pero para ello hay que creérselo. Hay que romper la barrera offline-online. Hay que dejar de considerar los dispositivos sólo como juguetes. Sólo así superaremos las contradicciones de ser líderes en consumo y estar a la cola del desarrollo y la competitividad. Tenemos una posición de privilegio. Dejemos de jugar. Dejemos de lamernos las llagas. Aprovechemos la ocasión, tal vez transformemos la prima de riesgo en la prima oportuna. Nunca se sabe lo que puede pasar. Quién no se arriesga, no va a la mar.

Publicado en 360gradospress.com


sábado, 22 de septiembre de 2012

PÁGINA 56, COPIAR LA 5ª FRASE

Pablo Picasso, La lectura (1932)

Una amiga, en el facebook, ha animado a sus colegas a participar en la semana internacional del libro. Para celebrarlo, no sé quién habrá tenido la ocurrencia, ha instado a los usuarios de la red social a que tomen el libro más cercano, vayan a la página 56 y copien la 5ª frase en la casilla de “tu estado”. No vale mencionar el título del libro.

Que copie la frase quien quiera, pero encuentro esta iniciativa excesivamente peregrina y, en mi opinión, anima poco a la lectura. Yo propongo leer el libro entero. Seguro que en casa tenemos montones de títulos que no hemos leido y numerosos amigos con los que podemos intercambiarlos. Esta es una buena actividad, y muy barata. No hace falta estar en época de crisis para practicarla. En realidad, hablamos mucho de libros, pero leemos poquísimo.

Además, propongo visitar las librerías y conocer las novedades, leer las solapas de los libros, informarse, ir a las presentaciones que se organizan, hacerse socios de los club de lectura... Es gratis. Si encima compramos algún libro, ayudaremos a que no desaparezcan estos comercios. Mucho nos emocionamos con 84 Charing Cross Road y La librería ambulante, pero en nuestro país miles de librerías han cerrado y otras muchas están a punto de hacerlo por falta de clientes.

También invito a visitar las bibliotecas públicas y sacar libros en préstamo, así ayudaremos a que permanezcan abiertas y evitaremos que los gobernantes las consideren un gasto inútil y las cierren.

Seamos activos con el libro y la cultura. Seremos más libres y ayudaremos a los autores, ilustradores, editores, libreros, bibliotecarios, animadores, lectores, distribuidores... De esta forma impediremos que Fahrenheit 451 sea una realidad muy cercana.

martes, 11 de septiembre de 2012

PROTEGER LA IGNORANCIA

Hans Holbein. Retrato del mercader Gisze (1532)

Comienza septiembre. Un septiembre tórrido y no por las temperaturas que afortunadamente empiezan a bajar, sino por el clima político y social que se vive con esta maldita crisis. Qué si el gobierno rescata a las Comunidades Autónomas, qué si nos rescata Europa, qué si nos ponen condiciones draconianas para poder optar al dinero europeo, qué si sí y qué si no. Mientras aquí destruimos empleo a cañonazos, convertimos el desahucio en algo cotidiano, sacamos de apuros a los bancos, mutamos las deudas privadas en públicas, negamos la asistencia sanitaria a los emigrantes, implantamos el copago en las farmacias, aumentamos la ratio en las aulas, nos cargamos todo lo que suena a público, vemos como los jóvenes más preparados se marchan a trabajar al extranjero y dejamos sin paga de Navidad a los funcionarios… Un interminable suma y sigue al que se le añade ahora la subida del IVA para menguarnos todavía más nuestro escuálido bolsillo. Es lo que hay en esta España del “tupper”, como dice Joaquín Estefanía, con los múltiples significados de esta última palabra, incluyendo los que se pueden derivar al poner las dos “p” en mayúscula.

Desde el pasado 1 de septiembre se está aplicando la nueva tasa del impuesto del valor añadido y, como era de esperar, su efecto ya ha empezado a notarse. No hacía falta ser la Bruja Lola para predecirlo. Un hecho lamentable, sobre todo ahora que el consumo es tan necesario para activar la política del país. Pero el gobierno teme más a Frau Merkel que al huracán Katrina. Me molesta mucho que la moral la marque el Norte de Europa. Llevamos siglos con la cancioncita luterana del Sur derrochador y el Norte austero. Pero la austeridad que nos exige la hija del pastor luterano de Quitzow, y eso que estuvo afiliada a las juventudes comunistas de la RDA, tiene poco que ver con la pobreza apostólica. Su intención es asegurar el pago a los bancos alemanes que invirtieron en el ladrillo español cuando aquí atábamos los perros con longanizas y dábamos unos dividendos de vértigo. La canciller alemana quiere asegurar a toda costa el cobro de sus bancos y apreta el cuello a todo aquel que se le ponga por delante. De políticas de crecimiento, ¡nicht!.

¿Cuánto tiempo tenemos que esperar todavía para que aparezca un nuevo Keynes y se le haga caso? Necesitamos urgentemente un mesías socioeconómico, más ahora que, como indicaba Manuel Castell en un estupendo artículo publicado en La Vanguardia, los recortes se mundializan y el desmoronamiento de la sociedad del bienestar se universaliza para dar paso a la cultura del malestar.

La industria cultural es sin duda una de las que más va a sufrir con la subida del IVA. Con una tasa del 21% se coloca 11 puntos por encima de la media de la eurozona y 14 de la que se aplica actualmente en Alemania. Según la Unión de Asociaciones de la Industria Cultural Española se perderán 43 millones de espectadores y cerrarán el 20% de las empresas. Encima la subida hará que Hacienda no recaude lo que pensaba. Así lo indica un estudio de Pricewaterhouse encargado por los productores y exhibidores cinematográficos. Los primeros efectos ya se han dejado sentir: se ha cancelado parte de la gira por diferentes ciudades españolas del musical My Fair Lady a causa de la subida del IVA. Si no damos marcha atrás, nos va a pasar como en Letonia, Holanda, Hungría o Portugal, países en los que se aprobaron fuertes subidas del IVA cultural y que se vieron obligados a revocarlas por el impacto negativo que tuvieron en los ingresos y el empleo. De momento, Mariano Rajoy esconde la cabeza debajo del ala y no atiende a los representantes del sector que le han pedido una moratoria.

Pero la consecuencia más dramática ocasionada por la subida del IVA cultural es que impide a los ciudadanos el acceso a la cultura. Tener o no cultura, poder ir o no a un concierto, al cine o al teatro será a partir de ahora una cuestión de poder adquisitivo. Una cosa más que añadir a los recortes en educación y sanidad. Se acabó la cultura para todos. La situación económica ha venido como anillo al dedo para cargarse la cultura y todo lo que implica pluralismo. Nada de gastos que aviven la mente, que luego la gente piensa y vienen los problemas. Hay que proteger la ignorancia. Esto es lo verdaderamente importante. ¿Estaremos viviendo en el país de Fahrenheit 451 y no nos habremos enterado? Podría ser.

Publicado el 7 septiembre 2012 en www.360gradospress.com



lunes, 3 de septiembre de 2012

ESTADO DEL MALESTAR

Leo un estupendo artículo de opinión de Manuel Castell, publicado en La Vanguardia el pasado 1 de septiembre. Con un repaso a la reciente convención republicana en EE.UU. y unos certeros apuntes sobre la situación económica y social que vivimos, afirma Castell que la destrucción del estado del bienestar nos está conduciendo al asentamiento del estado del malestar. Ve la destrucción del estado del bienestar como algo universal, y hace incidencia en el programa de recortes de los republicanos estadounidenses. 

Me da miedo la universalidad de la que habla el autor del artículo. Por aquello de la globalización y la sociedad de la comunicación, yo la circunscribiría a ciertos países desarrollados, porque seguimos sin dejar tocar bola al Tercer Mundo. 

El malestar, según Castell, ha hecho que afloren nuevos movientos sociales encaminados a la creación de una nueva sociedad. Esto de que quieran cambiar el mundo no lo tengo yo muy claro, más bien veo resignación y cabreo ante la pérdida de status. Ya me gustaría vivir anhelos revolucionarios colectivos, pero el respetable está más por la labor de solventarse primero sus problemas individuales. Es lo que tiene de neutralizador el sistema. Escucho mucho lamento, veo muchos lametones a las propias llagas y pocas reacciones que no sean iluminadas. Tengo la percepción de estar como en el cuadro de Bruegel, ese en el que un ciego conduce a otros ciegos al hoyo.

Con lo que tienen de recurrentes las parábolas e imágenes bíblicas, contrapongo a los ciegos brueguelianos un flamante Saulo, en aquel momento viajante de comercio a comisión, cayéndose del caballo camino de Damasco -la de antes, claro-. Con el batacazo vío la luz. Tal vez los ciegos al caerse, recuperen la vista, se levanten y marquen otro camino venturoso. También podría ser que al recuperar la vista le hagan un corte de mangas a quien les han hecho caer en el hoyo como diciéndoles que te den, ahí te quedas, y a mí ya no me embaucas. Podría ser.

viernes, 31 de agosto de 2012

MUCHO HAY QUE CHUPAR

Acaba agosto, acaba el verano. Nunca el camino hacia el otoño había sido tan incierto, por no decir funesto: entrada en vigor de una brutal subida de IVA, retirada de tarjeta sanitaria a los inmigrantes, menos becas y mayor ratio en la escuelas... Suma y sigue hasta casi el infinito.

Lo fastidioso del caso es que con tantos sufrimientos parece que no levantaremos cabeza de inmediato. Al menos por una temporada larga continuaremos dolidos, más pobres y con los problemas corregidos y aumentados. Eso sí, a partir de ahora con un flamante banco malo o sociedad de gestión de activos inmobiliarios para seguir solventándole la vida o la contabilidad, que para el caso es lo mismo, a los causantes de la crisis. Mientras el Gobierno convierte más deuda privada en deuda pública delante de nuestras propias narices.

A partir de ahora la banca podrá corrigir su contablidad, sacar los inmuebles que no le valgan para que los venda otro, y regularizar con un asiento contable lo que antes valía ocho y ahora vale tres. Los españolitos, por nuestra parte, seguiremos sin poder ajustar nuestras cuentas y nos dejaremos apretar el cuello hasta la asfixia por una hipoteca constituida contra un inmueble cuyo valor está ahora por los suelos. Nunca un eufemismo había llegado a tanto, o sí. Todo depende del significado que le demos a la palabra banco y al adjetivo malo. Ya sabéis como se las gasta la polisemia, y que conste que no quiero pecar de desconstructivista.

No soy economista, y por tanto no soy quién para criticar con fundamento la constituición de esta nueva sociedad de gestión de activos inmobiliarios. No obstante, mi condición de ciudadano me da el derecho a expresar mi opinión al respecto, y es lo que hago. Los bancos malos dieron buenos resultados en Alemania y Noruega en un pasado reciente y en otras coyunturas. Ya veremos como nos va por aquí. De momento lo veo como una prueba manifiesta más de desigualdad e insolidaridad financiera con las familias que sufrimos la crisis. Mal vamos cuando se sigue salvando a los bancos a costa del salario de los funcionarios,  la sanidad, la educación, la reducción de la prestación por desempleo, el aumento de los impuestos... Todo a cargo del ciudadano de a pie que, como reza el título del capricho de Goya, mucho hay que chupar. Yo diría que ya no queda nada, salvo la eternidad. Cada vez nos parecemos más a Prometeo con el águila devorándonos el hígado a perpetuidad.

Sabéis lo que os digo, que acabo este post y  me voy a tomar a una cerveza con unos amigos. No creáis que es para celebrar la creación del banco malo en un acto gregario de manifiesta irrespondabilidad y dejar que nos la metan doblada. En absoluto. Es para hablar y plantar cara. Tal vez nos encontremos a Heracles en su camino hacia las Hespérides, espante al águila y nos libere.

viernes, 3 de agosto de 2012

TIR DE GRÀCIA A LA INDUSTRIA CULTURAL



Les mesures aprovades pel Consell de Ministres el passat divendres 13 de juliol, després de l’anunci que fera el president de Govern, Mariano Rajoy, a les Corts dos dies abans, suposa el tir de gràcia a la de per sí estrangulada industria cultural del nostre país.


l’IVA passarà del 8% al 21% en les entrades de cinema, teatre, concerts, festivals musicals i museus privats; del 18% al 21% en la música gravada, mentre que es mantindrà el 4% per al llibre. Encara que es venia parlant de l’augment d’aquest impost des de feia setmanes, que era la crònica d’una pujada anunciada, la realitat ha superat totes les previsions.


Els economistes aventuren com a repercussió un major enfonsament del consum, i no fa falta ser bruixot ni consultar cap bola de vidre per a fer la predicció. A la ja consabuda crisi d’espectadors motivada per la televisió, dvd i descarregues diverses, ara s’afegeix l’increment de l’IVA en uns moments de greu crisi econòmica, de retallades, amb un consumidor empobrit amb les butxaques completament escurades. Amb aquesta conjuntura, el consum cultural pot quedar reduït a l’ombra de l’alè, que és com dir convertit en no res, en la inexistència.


Anem per parts i consultem la bola de vidre de la evidència. Per a la industria cinematogràfica , la pujada de l’IVA pot suposar el tancament de moltes sales cinematogràfiques que avui subsisteixen amb dificultat, sobre tot les sales minoritàries que aposten pel cinema d’autor i la versió original. Repercutir l’IVA en el preu de l’entrada és botar fora de les sales els espectadors. Però no hi ha cap altra solució. Només sobreviuran sales en mans de grans empreses, moltes d’elles multinacionals. La producció i distribució no seran alienes al drama. Damunt encara han de lluitar contra la pirateria.


Una situació semblant viuran els teatres i auditoris privats. Des d’actors i músic a distribuïdors i exhibidors es voran afectat directa i indirectament per l’increment de l’IVA. Si ja era difícil muntar un espectacle, estrenar-lo i anar de gira, ara serà missió impossible sense Tom Cruise. Només els grans teatres privats de Madrid y Barcelona sobreviuran . Les sales públiques estan exemptes de l’IVA, però en canvi estan afectades per les retallades pressupostaries.


Per què no s’ha fet com a França on s’aplica 2’5% d’IVA per a les 140 primeres representacions i un 7% per a la resta? O com es fa a Alemanya amb un 7% i a Holanda amb 6%? Nosaltres tenim més nassos, un 21%. Les fitxes del dominó comencen a caure una darrera l’altra. Conclusió: els espectadors a fer punyetes, punyalada a la panxa del sector i teatre esbudellat.


L’ increment de 3 punts per a la música gravada liquidarà els pocs discos i CDs que encara es venen. Passeu, per favor, per les seccions de discos i DVD dels grans magatzems i botigues especialitzades per vore com els aparadors s’aprimen mentre l’espai multimèdia i els aparells electrònics engreixen i engreixen. Una prova evident de la demanda del mercat. No cal recordar que moltes persones fan allò de jo m’ho baixe d’internet, jo m’ho grave i l’autor o la discogràfica o la productora que es fota.


Si no aturem la pirateria, mai baixaran els preus dels discos, dels DVD, dels llibres digitals. Ho puc assegurar. No li interessa a cap discogràfica o editorial que sap d’entrada que van a piratejar el seu producte. Per a què volen les editorials posar més barat els llibres digitals si saben que els van a piratejar de seguida? És obvi, doncs, que aposten per l’edició en paper que encara els deixa marge.


Pinta mal la cosa i no es veuen solucions. La pujada de l’IVA liquidarà una bona part de la industria cultural d’aquest país, i ja sabeu que la cultura és el camí que fa gran als pobles, però amb retallades i pujades d’impostos no es fa ni senda de cabres, amb tot el meu respecte per al bestiar caprí.

Publicat a Bon Dia Noticies, juliol 2012

martes, 10 de julio de 2012

DOS O TRES COSAS SOBRE CARMINA O REVIENTA

He disfrutado mucho con Carmina o revienta, la ópera prima de Paco León. Una mezcla del John Waters de Pink Flamingos, del Ettore Scola de Brutti, sporchi e cattivi, del Almodóvar de ¡Qué he hecho para merecer esto!, del Buñuel de la etapa mexicana, de la novela picaresca del Siglo de Oro y del Valle-Inclán de los esperpentos. Humor a raudales, ternura y mala leche para realizar un retrato inconmensurable de la madre hispánica. Una madre coraje más cerca de la Escarlata O'Hara de Lo que el viento se llevo que de la de Bertolt Brecht. Terenci Moix ya nos hizo esta comparación en su novela El dia que va morir Marilyn. Paco León tampoco olvida el juego de palabras en el título, rindiendo homenaje a las memorias del Lute, y a la delirante actualización del robo de jamones de Morena Clara, pero sin Imperio Argentina y Miguel Ligero. Muchas influencias y originalidad por los cuatro costados. Estamos, sin duda, ante una de los mejores filmes españoles del año.

La película de Paco León me ha llevado a un triple reflexión. Más bien diría aseveraciones y alguna que otra pregunta sin respuesta. La primera es que en el cine no hay nada pequeño. Por muy mínima que sea una producción, si está hecha con talento y oficio se convierte en algo grandioso. Carmina o revienta no pasa de 70 minutos, actores casi todos no profesionales, un presupuesto reducido, y la generosidad de los amigos para sacar el proyecto adelante y llegar a buen puerto. De ejemplos similares está llena la historia del cine: Tesis de Amenábar, El mariachi de Robert Rodríguez, Los cuatrocientos golpes de Truffaut...

La segunda aseveración viene dada por el éxito de su polémica distribución con estrenos simultáneos en salas, internet, dvd y canales de pago, con una promoción muy bien hecha en las redes sociales. Paco León ha sabido tomarle el pulso a los nuevos tiempos.  Ya veremos si actúa de la misma manera con una producción más grande. De momento, lo dejamos aquí que el tiempo ya dirá.

La utilización exhaustiva de estos nuevos canales de distribución me llevan a la tercera reflexión, esta vez aseveración con pregunta implícita:  ¿ hasta la triste agonía de las salas cinematográficas? Es evidente que estamos en crisis, que hay crisis de consumo, pero desde hace años arrastramos una crisis de espectadores sin parangón. El respetable no va al cine, y obviamente las salas están vacías, lo que ha conducido al cierre de muchas de ellas. El pato, o la cabra como en Carmina o revienta, se la lleva el cine europeo y de autor. Una pena.

Las salas cinematrográficas se están muriendo solas encerradas en un misero callejón sin salida. Socialmente ya no son lo que eran, y aquel negocio boyante de los seat fields que se inventaron los norteamericanos está totalmente perdido. Las salas se mueren y no vamos a poder evitarlo. Con ellas se desaparece una forma de consumir cine, pero no el cine. Nostalgias de Cinema Paradiso aparte, debemos admitir que estamos ante una etapa más de constante evolución de la exhibición cinematográfica. Dadle un vistazo a como ha sido ésta desde el barracón de feria, pasando por el sonoro, el Cinemascope, el Cinerama, el Sensorround, el 3D, el Imax... Ahora estamos con nuevos soportes y nuevas formas que pasan por el ya no tan nuevo electrodoméstico llamado ordenador. Pero para que estos nuevos sistema de exhibición puedan sobrevivir, para que las nuevas formas del cine se mantengan, no tiene que existir la piratería. Sé que hay mucho que aprender de Carmina Barrios para tirar hacia adelante en estos tiempos de crisis, pero, por favor, pagar la descarga cuando veais la película. Sólo así podrán seguir adelante algunos profesionales del cine y del audiovisual, aunque sean pocos. Sé que lo haréis. Gracias.

lunes, 9 de julio de 2012

LLIBRES PER A RICS, LLIBRES PER A POBRES


A mon pare li agradavem molt les novel•letes de l’Oest, sobretot les de Marcial Lafuente Estefanía. Cada vegada que acabava de llegir una d’aquelles “novel•les de duro” com popularment eren conegudes, la canviava en les paradetes de llibres de vell que hi havien a les rodalies de l’església de Santa Caterina, a la ciutat de València. Per una pesseta o per cinquanta cèntims mon pare aconseguia una altra novel•la de segona mà que no havia llegit. El quiosquer del carrer Sant Bult que estava més a prop de la nostra casa també en canviava, però estava menys abastit de títols, així que mon pare preferia anar a Santa Caterina.

Allò de canviar les novel•letes de duro va ser una pràctica molt habitual a l’Espanya dels anys 40 i 50. Eren temps de misèria en un ampli sentit de la paraula. Temps de grans diferències socials entre rics i pobres, entre els que havien guanyat la guerra i els que l’havien perdut. Les novel•letes de Marcial Lafuente Estefania, José Mallorquín o Corín Tellado, amb tot el sistema d’intercanvi que es produïa al seu voltant, van ser l’única via de accés a la lectura per milers de valencians i valencianes sense recursos. Tindre un llibre nou o un llibre de segona mà era una manera més de marcar la diferència social entre pobres i rics. El primers canviaven novel•letes de duro al quiosc mentre els segons compraven llibres nous a Casa Bello o Maraguat.

Si no s’inverteix la tendència, el llibre de text pot convertir-se en una eina de diferenciació social semblant a la de les novel•letes de l’Oest. No estic en contra de fer estalvis davant la crisi econòmica. No estic en contra de buscar solucions per molt destrellatades que siguen, però m’opose radicalment a les retallades innecessàries en educació i sanitat que liquiden els drets universals que tant ens han costat d’aconseguir.

Enguany, per pal•liar les retallades del bonollibre, la Generalitat Valenciana vol ajudar als AMPAS a crear bancs de llibres de text de segona mà als centres escolars. D’aquesta manera la Generalitat pensa que ajudarà a les famílies amb rendes més baixes, quan en realitat potenciarà la desigualtat social a l’escola i portarà la mort a moltes llibreries i editorials valencianes. Sense cap dubte, serà pitjor el remei que la malaltia.

A un país democràtic cap administració pública pot prendre mesures que dificulten el dret a l’educació per la compra de llibres de text. Els moments són difícils, ho sé, però no podem condemnar els nostres fills a un sistema educatiu classista, propi del Tercer Món, només pel fet de poder o no comprar llibres de text quan existeix un ampli ventall de mesures possibles i sostenibles que defensen la igualtat.

A més a més, la creació de bancs de llibres de segona mà a les escoles pot ser l’excusa perfecta per a que alguns pares i mares eviten la compra de llibres de text nous argumentant que són cars. Malauradament aquesta és una idea falsa molt escampada entre alguns sectors de població no consumidors habituals de llibres que ha produït el desprestigi de llibreries i editorials.

Per què molts pares s’empenyen en considerar car el llibre de text quan donen als seus fills altres capritxos innecessaris sense reparar en el preu? Per què no dividim el preu del llibre entre la durada d’un curs per saber a com ens ix al mes? Per què no comparem el preu del llibre de text i els coneixements que conté i que són transmesos als nostres fills per a tota la vida?

Mai un llibre de text és una cosa prescindible. Mai és una despesa. Sempre és una inversió en el futur dels nostres fills. És un recurs didàctic que s’ha de viure, sentir, s’ha de fer propi, perquè aquesta utilització també forma part del procés educatiu. Els pedagogs saben molt be que el seu préstec temporal impedirà als estudiants el seu ús actiu i dividirà l’aula entre els que els faran propis, els que viuran, només perquè els seus pares els hauran pogut comprar, i els que no podran fer el mateix perquè els seus pares només han pogut o han volgut llogar-los de segona mà i tindran que tornar-los en bon estat quan acabe el curs. Per què es destinen diners públics a coses innecessàries i no a un bon sistema de beques que eviten aquestes diferencies socials?

Anem camí de tornar a un país de rics contra pobres, i no som al Tercer Món. Aquesta no és la política que ha de portar l’administració pública per molt que tinguem la crisi econòmica més dura dels últims anys i estiguem vivint un canvi estructural. Massa sovint trobe a faltar aquelles idees dels il•lustrats del segle XVIII com el botànic Cavanilles que defensaven la felicitat de la població, i aquesta felicitat era sinònim de qualitat de vida, educació i aposta de futur.


Publicat a http://www.bondianoticies.com/ (juliol 2011) a la meua columna ideal Room














jueves, 5 de julio de 2012

CULTURA NECRÓFILA

Escuchar música española en un auditorio o en una sala de conciertos de nuestro país es más difícil que pegarse un garbeo por Gotham City e irse de cañas con Batman y Robin. Lo digo muy en serio. Descubrir las razones por las que los programadores de nuestro país tienen esa especial animadversión hacia la música española, ojeriza diría con más propiedad, es más complicado que las cinco vías de Santo Tomás de Aquino para demostrar la existencia de Dios.

Falla, Albéniz, Turina, Granados, Rodrigo, sólo por citar a los grandes, se programan muy poco. En alguna celebración patria y poco más. Eso sí, de vez en cuando nos llevamos una sorpresa morrocotuda cuando alguna orquesta internacional de relumbrón, en gira por nuestro país, lleva en atril obras de compositores españoles.

La música barroca española tiene mejor suerte, pero tampoco os creáis. Existe un buen número de formaciones dedicadas a ella, pero por desgracia carecen del impacto mediático y obviamente, a excepción de algunos nombres, es nula su presencia en los grandes auditorios. En el mejor de los casos, estas formaciones se ven relegadas a pequeños ciclos de cámara y festivales especializados. Menos da una piedra, pero con esto de la crisis y los recortes es muy probable que incluso se queden sin piedras.

La peor parte del pastel se la llevan los compositores españoles vivos. En realidad deberíamos hablar de compositores vivos en general, sean españoles o melanesios. De todos ellos se huye como de Freddy Krueger, y tampoco sé el por qué. Su reiterada ausencia convierte a las programaciones de los auditorios en una especie de apología de la música decimonónica centroeuropea o necrópolis de grandes compositores. Ya sé que es el gran repertorio y que están las preferencias del público que con sólo oír la palabra atonalidad es capaz de dejar la sala más vacía que el desierto de Kalahari. Pero mal vamos si no nos familiarizamos con las estéticas musicales coetáneas, con la música de nuestro siglo. Si no invertimos la dinámica nunca dejaremos de alimentar una cultura necrófila. Claro que los muertos no opinan, por tanto no molestan, y por ello el poder los prefiere a los vivos cuando no tiene a ningún mudo coleante con quién dejarse ver en la feria de las vanidades.

El Palau de la Música de Valencia, dentro de su abono de primavera, ha programado en las últimas semanas obras de dos compositores valencianos vivos: José Evangelista y Andrés Valero- Castells, ambos con importantes reconocimientos internacionales. Aleluya siempre por la intención o la coincidencia. De José Evangelista, profesor de música en la Universidad de Montreal y compositor residente en diferentes instituciones internacionales como la Academia de Música Indonesia de Yakarta, la Orquesta de Valencia interpretó su Concerto con brio para cuartet de orquesta de cuerdas, una bellísima partitura inspirada en los concerti grossi de Vivaldi. De Valero- Castells, un joven compositor valenciano que ya ha estrenado varias obras en este mismo auditorio, se programó su Concert Valencià per a clarinet i orquestra para el que se contó con la soberbia interpretación del solista José Franch- Ballester, a quién está dedicada la partitura.

Quiero detenerme en la obra de Valero-Castells porque aquí encontramos un elemento más para el debate venido de la reacción del público. El Concert Valencià es una espléndida partitura, rica de matices y colores, con una brillante orquestación y que requiere de un solista virtuoso como Franch- Ballester. Además, se inspira en melodías populares valenciana como Per la flor del lliri blau y el Bolero de l’Alcúdia. Para el tercer movimiento, Cròniques de la Pobla, Valero-Castells ha utilizado la emblemática canción Tio Canya, de Vicent Torrent, que desde la Transición viene popularizando Al Tall. Una canción que ya es icono y patrimonio del pueblo valenciano en las reivindicaciones por su lengua y su cultura. Y aquí viene el problema. El concierto, a pesar de ser muy aplaudido y reconocido –auguro que se programará más veces- no fue considerado por alguna que otra voz reputada simplemente por utilizar una canción como Tio Canya. La polonesa en Chopin está muy, pero Tio Canya en Valero-Castells es censurable. ¡Qué estupidez!

Admito el proceloso mundo del gusto e incluso las lecturas ideológicas siempre que se hagan desde el respeto al otro, pero no acepto las posturas intransigentes hacia lo autóctono de ciertos mal llamados intelectuales que no hacen sino evidenciar su propia incultura. Por mucho que vistamos a un paleto de Dolce & Galbana, paleto se queda. Os lo aseguro. Este es un problema más allá de izquierdas y derechas que manifiesta el complejo de la mediocridad intelectual de nuestra clase media, en la cual me incluyo. Ya sabéis aquello de que “lo que natura non da Salamanca non presta”. Pero con cultura y educación la naturaleza y Salamanca ceden. Seguro. Lo malo es que ahora con tanto recorte presupuestario el paletismo no lo vamos a poder disimular ni con toneladas de Tintanlux.

Mal vamos si no luchamos contra los paletos y no apoyamos lo nuestro. Aquí entramos todos, políticos, intelectuales, artistas, escritores, programadores, empresarios, gestores, intérpretes y público. Si somos capaces de quitarnos nuestros complejos de inferioridad con el Gran Premio Valencia de Fórmula 1, America’s Cup, Volvo Ocean Race, Exposiciones Internacionales en el IVAM, Festivales Internacionales de Cine, también debemos ser capaces de reivindicar nuestra cultura y nuestro patrimonio autóctono. Mal vamos siendo una sociedad necrófila y necrófaga, analfabeta de sí misma, y que encima da cancha a los necios.

Publicado en 360gradospress. Junio 2011











L’INFERN DEL LLIBRE VALENCIÀ

La crisi econòmica fa que bufe el vent en contra per al llibre valencià i en valencià. Fa unes setmanes l’editorial Bromera anunciava un ERO que afectava a la meitat de la seua plantilla i obligava a una forta reestructuració de la empresa. És molt possible que altres editorials i llibreries valencianes vagen pel mateix camí abans que acabe l’any. Mala marxa.

El sector del llibre valencià viu serioses dificultats estructurals des de fa temps. És un sector feble circumscrit pràcticament al nostre territori, donat l’existència d’un mercat molt complex que dificulta el seu posicionament a Catalunya i Balears. Les vendes depenen pràcticament de l’àmbit educatiu acurtant-se encara més la seua difusió. Fora d’aquest espai és pràcticament residual.

Segons l’estudi d’hàbits de lectura i compra de llibres a la Comunitat Valenciana, només el 59’6% dels valencians lligen llibres i el 88’6% dels lectors són estudiants. La mitja de llibres llegits és de 9’8 a l’any. Ni un al mes. El 93’9% prefereixen el castellà i només un 3’4% tria llegir en valencià. El 57’1% compra llibres regularment i el 24’8% afirma que només compra llibres de text. Sols un 3’8% dels lectors valencians adquireix llibres en valencià.

Si a les dades li sumem problemes conjunturals com la baixada de la compra de llibres educatius i l’ incompliment de pagaments per part de la Generalitat Valenciana, la situació és descoratjadora tant per a editors com per a llibreters. Les llibreries valencianes estan patint greus problemes econòmics per no haver pagat la Generalitat el bonollibre 2011. Tampoc s’han pagat les ajudes a la producció editorial de 2010 i 2011, i les de 2012 encara no han sigut convocades. Moltes editorials i llibreries han entrat en el pla de pagament a proveïdors per a cobrar factures de llibres servits a biblioteques públiques. Enguany amb la retallada dels pressupostos en educació i la supressió dels bonollibres està en joc més del 30% de la facturació anual de les llibreries. Cal afegir el descens de les lectures recomanades pels professors i el boicot docent a les activitats extraescolars com animació lectora i visites d’autors a les escoles que també repercuteixen en la venda de llibres. Per rematar la faena ha aparegut una empresa holandesa de lloguer de llibre de text pel 40% del seu valor que s’ofereix als centres educatius valencians.

Com vegeu, un panorama terrible que condemna el sector de llibre valencià a l’infern. Si volem comptar amb un Virgili que li llance una mà per a indicar-li la sortida, cal urgentment que la Generalitat pague els seus deutes. Cal un paquet d’ajudes a la producció editorial i al foment de la lectura. Cal bonollibres, i a més a més cal un canvi radical en l’actitud de la població valenciana front el llibre valencià i en valencià. Com ens contava Ray Bradbury en una novel•la, els llibres es cremen als 451 graus Fahrenheit. I diuem que a l’infern hi ha moltes flames.

Publicat a Bon Dia Noticies, a la columna d'opinió Ideal Room