De un tiempo a esta parte las revistas del corazón se empeñan en mostrarnos a los miembros de las monarquías europeas como ciudadanos corrientes y molientes de clase media, cuando casi todos sabemos que es falso e imposible. En estas lavadas de imagen se lleva la palma la familia real española. Razones no faltan para pintarnos a los Príncipes de Asturias como una modélica joven familia de clase media que podría pasar por los vecinos de al lado: guapos, educados, felices... Campaña esforzada para darles un poco de aliento en esto de poder sentarse en el trono en un futuro, sobretodo cuando el presente lo tienen más negro que una morcilla con tanto pariente chorizo, cortesanas recauchutadas y patriarca cazaelefantes. El empeño de mostrarlos diferentes a sus familiares poco ejemplares pasa por reportajes en los que aparecen acompañando a sus hijas al colegio, paseando todos juntos por un parque en una soleada mañana de domingo, o...
El blog de Manolo Gil