sábado, 21 de febrero de 2015

AHÍ TÚ, BERGOGLIO


Una más del Papa Francisco, Hace unos días durante su homilía matutina en la capilla de la residencia de Santa Marta dejó a los fieles que asistían de auténtica pasta de boniato. El pontífice no se cortó un pelo al afirmar que aquel que va a misa todos los domingos, comulga, da limosnas e, incluso, envía algún que otro chequecito para ayudar a la Iglesia, pero que luego no paga a sus empleados como corresponde, hace pagos en negro para eludir impuestos y no cumple con la seguridad social, "está utilizando a Dios para cubrir la injusticia; y eso es un pecado gravísimo". Y como esta semana se celebró el Miércoles de Ceniza y Doña Cuaresma acabó liquidando a Don Carnal, el Papa  indicó a los presentes que el camino a la Pascua "no consiste en no comer carne los viernes, hacer cualquier cosita, y después hacer crecer el egoísmo, la explotación al prójimo, ignorar a los pobres; no es un buen cristiano aquel que no hace justicia con las personas que dependen de él". Según me ha contado por whatsapp el monaguillo que empina el codo con las vinajeras de misa de la Basílica de San Pedro, al escuchar las palabras del Papa varios asistentes se fueron corriendo a amorrarse a la pila bautismal para echarse un buen trago de agua y poder engullir un Trankimazín de urgencia. También me dijo que vio a uno sacarse del bolsillo una preciosa petaca florentina de cuero repujado y pegar un lingotazo disimuladamente tras una columna de la capilla.

Cada día que pasa Bergoglio me recuerda más a Erasmo de Rotterdam, y creo que conoce muy requetebién el Encomiun moriae. Evidentemente, el Papa pronunció estas palabras en un ámbito religioso, pero como sucede con los textos del roterodamo, basta con cambiar la palabra cristiano por ciudadano para secularizar el discurso y colocarlo en el campo de la ética universal, en la lucha contra la hipocresía y la injusticia social.

¿En un contexto laico sabrán aplicarse la cantinela  todos aquellos empresarios que alardean de llevar en sus empresas políticas de Responsabilidad Social Empresarial, que se jactan de colaboran con mil quinientas ONGs a la vez, entre ellas con alguna secuela mediática de la Madre Teresa con sandalias de Salvatore Ferragamo, pero que incumplen el pago de  un salario digno a sus empleados e impiden políticas de igualdad y conciliación? ¿Se aplicarán este cuento los bancos a la hora de hacer un desahucio?  Tengo mis dudas sobre el calado de las palabras de Bergoglio más allá de la anécdota convertida en un titular de periódico. No obstante, está muy bien que un Papa haga este tipo de declaraciones. Además, ya era hora que el líder religioso del 33% de la población mundial hablase de justicia social,  transparencia e igualdad y dejase de preocuparse por el uso que los humanos hacemos de lo que tenemos o dejamos de tener junto a la entrepierna. Bergoglio lo lleva haciendo desde que se instaló en Roma.  Mi amigo el monaguillo empina codos me ha dicho que Jorge Mario, nombre de pila del sumo pontífice,  lee a Dostoievski y Borges, y además silva tangos cuando cuando va por los pasillos del Vaticano. Esto me da buen fario. Tengo que preguntarle al monaguillo que tango silva. Igual es aquel de "Corrientes 348, segundo piso, ascensor...". Estaría bueno.

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